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    Opinión

    El barco

    El barco


    LA VIDA COMO ES....


    Por: Octavio Raziel


    Febrero 01, 2019 20:02 hrs.

    Nacional › México › Ciudad de México

    Política

    Me sumerjo al fondo de mi memoria y rescato recuerdos. Colores, sonidos y sensaciones varias que me llevan a una infancia que creí perdida. Serían mis seis años, tal vez.

    La tormenta de la medianoche se convirtió en un río que pasó frente a la casa de la abuela. La calle todavía era de terracería y nada impedía arrastrar lo que encontraba. Por la mañana, el caudal se convirtió en un arroyuelo que corría junto a la acera. Era agua cristalina aún con olor al fresco de los bosques de la montaña. Salí a observarlo. Recordé la voz de Jorge Negrete que por la noche –era el único horario en que entraba la radio- había interpretado la canción Flor de Azalea. La imaginaba blanca, grande, hermosa, a la que el caudaloso río en su avalancha arrastró.

    Entré a la casa y tomé la hoja de papel sobre la que tracé la noche anterior, guiado por la mano de mi madre, mis primeras frases o cuentas. Todo fue doblarla en dos y unir las dos puntas opuestas; y así seguí dobla que dobla hasta formar un barco de papel. Llegué otra vez al arroyo. Ahora, mi nave estaba ya cargada de ilusiones, de sueños que me acompañarían a lo largo de mi vida. La vi alejarse, orgullosa, valiente, saltando oleajes y esquivando escollos.

    Mi cuentacuentos de la noche me leyó, en algún momento de mi niñez, la leyenda de la Mulata de Córdoba, que, acusada de bruja, la Inquisición la recluyó en una mazmorra de la prisión de San Juan de Ulúa. La noche antes de su ejecución, dibujó con una tiza un hermoso barco al que sólo hacía falta navegar. Al día siguiente, cuando los guardias fueron por ella para llevarla al cadalso, ella y su nave, habían partido.

    Los seres humanos abordamos esa papirola elaborada en la infancia cargada con sueños e ilusiones; sólo la balanza de la vida nos dirá cuántos de ellos cumplimos y cuántos quedaron pendientes o se perdieron en el camino. El barco de papel será cambiado, en su momento, por una nave que se aleja o se hunde para siempre: la barca de Caronte.

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