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    Opinión

    Que la justicia decida

    Que la justicia decida


    EN LAS NUBES


    Por: Carlos Ravelo Galindo


    Diciembre 06, 2018 21:12 hrs.

    Nacional › México › Ciudad de México

    Política

    Así pues, nos conviene recordar una lección muy importante sobre el aeropuerto de Texcoco.
    Nos platicaron contritos los que fueron propietarios de las tierras:
    ’Ellos tenían los planos y nosotros los terrenos. Y nos dijeron: Cierren los ojos y recen. Y cuando los abrimos, ellos tenían los terrenos y nosotros los planos’.
    Cometer errores es de humanos y de sabios perdonar. Pero, por supuesto, no de autoridades. Ni de la justicia que debe aplicar sanción a quien delinque, delinquió o pretenda hacerlo.
    Toda proporción guardada es la fábula de perdonar.
    Había una vez un hombre que para robarle, calumnió gravemente a un país que creyó suyo. Y al ver el éxito que había alcanzado. Creyó sería perdonado, si agachaba la cabeza.
    No se arrepintió de la ruina que trajo a su tierra con el robo y las calumnias. Pero visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
    "Quiero arreglar todo el mal que hice. ¿Cómo puedo hacerlo?"
    El hombre sabio respondió: "toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una a donde quiera vayas en el día anterior a tu partida".
    El hombre, muy contento por aquello tan fácil, tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.
    Volvió donde el sabio y le dijo: "ya he terminado", a lo que el sabio contestó:
    "Esa es la parte más fácil.
    ’Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas"
    El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y apenas pudo restañar un puñado.
    Al volver, el hombre sabio le dijo:
    "Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste al país y a su gente humilde corrió, voló de boca en boca por el daño hecho’.
    ’Lo único que puedes hacer es pedir perdón al pueblo, y regresar lo hurtado. No hay otra forma de revertir tu latrocino".
    Los ciudadanos inconformes no perdonaron.
    Pero otro sabio, más justo, recogió la protesta de los afectados. Y dio un fallo salomónico:
    ’Que la justicia decida’
    Veamos qué sucede.
    craveloygalindo@gmail.com

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